Niño Descalzo



Cuánto miedo a mirar detrás... donde la vida duele,

justo dentro, donde la vida grita AQUÍ!
Cuánta resistencia a mirarme
ante el reflejo de mi cara molesta
y manchada frente al otro como espejo.
Recuerdos enterrados en lo profundo
de mi cuerpo dolor que claman auxilio y valor.
Seísmo del corazón que hace temblar mi caparazón,
hecho de hormigón y rencor.
Cruje el castillo de terror en que aislado
no podía ver lo de dentro con claridad,
ni al de al lado ni a mi alrededor.
Salpican los graznidos resistentes de un dragón irritado,
ensordecido y adormitado después de un largo invierno...
campo dinamitado, estallidos en mil pedazos,
mis razones por trinchera que por fin le doy abrazo.
Arropo los aullidos de mi niño descalzo
ante una guerra que pide paz y ocaso.
Pide y da el tiempo para volver a empezar,
volver a entrelazar los meñiques
conmigo mismo y aceptar el pacto.

Aunque conociendo mis pasadizos... 
El paso no será fácil y todo lo que anhelo
es darme en este lazo.
Suelto la pelea y este es hoy mi trato.
Me agacho ante mi mismo y ante ti un cacho.
Ejercito el hacerme cargo y apunto el dato.
Peino me las barbas, vomito realidades creadas
en antaño y como algunas me hacen daño...
las dejo ir, me dejo ir y te dejo ir.
Tropezaré con mis proyecciones,
tomaré decisiones en las que también habrá desafíos
para ir garantizando que me saco el “no se y el no puedo” un rato...y como un gato busco mi sitio en el patio.
En el patio… Sitio de mi recreo como dice Antonio.

Sincero me encuentro en la necesidad que tengo.
Pasar página y empezar de cero,
paso certero...en quizás un camino estrecho e incierto.
Por eso me estrecho una mano,
y la otra mano en el hombro, varios golpecitos
a modo de auto reconocimiento,
y aunque no pueda vivir en mayúsculas... Sé que todo esto se lo va a llevar el viento.



Comentarios

Entradas populares