La puerta



Abierta la puerta está...





entré en la habitación de mi templo y detuve mi andar.

Hago y deshago mientras logro estabilizar mi equilibrio para sostener lo que me pasa.

A veces...me da por saltar de alegría; otras lloro en puro desconsuelo; hay ocasiones donde me invento cosas que no hay y las ‘creo’ plastificando(me) en confusión; hay objetos que forman parte de la estructura y las obvio como si no existieran... independientemente de lo que pienso, estas últimas son hueso, tronco, pilar y raíz de lo que soy...gritan y agitan las manos en el aire para ser reconocidas, abrazadas e invitadas a formar parte de la experiencia.

Aquí me quedo, (sos)tengo el im(pulso)sin susto, pido y me doy el permiso para seguir entrando, de rodillas o erguido. Sigo go go!

Con la mirada vulnerable y un caminar merecedor, dejo que las ventoleras de la noche me susurren la “forma” de habitar “las formas”. Acepto el desafío tomándome de la mano con plena certeza. Elijo y quiero confiar en mí y en los compañer@s de viaje que me reflejan todo lo que hay.

Con todo eso, abro los arenales del tiempo y atravieso el desierto rojo...salto a este amanecer con nubes que confundí con ocaso!

Arriando velas frente a vientos internos para que no me lleven esos resortes dramáticos aprendidos... que me van soplando vendavales antiguos con sonido a chicle gastado.

Sigo aprendiendo y me voy dejando caer muy despacio en mi atardecer invernal.
Viéndome en un hermoso grupo humano; atreViéndome a ir un poco más allá o más acá según lo mire; caminando rumbo algunos sueños que merezco cumplir; compartiendo experiencias normales; aprendiendo a acompañarme y a tratarme con cariño.
Soy lo que voy siendo y con eso voy relajándome...y jugando...y cantando...

Comentarios

Entradas populares